Qué son los alcances 1, 2 y 3 de la huella de carbono, diferencias y ejemplos

Alcances 1, 2 y 3 de la huella de carbono

Medir la huella de carbono de una empresa no consiste sólo en sumar emisiones de CO2. Para que el cálculo sea útil, comparable y trazable, es necesario clasificar las emisiones según su origen. De ahí surgen los alcances 1, 2 y 3 de la huella de carbono, una forma de ordenar qué emisiones dependen directamente de la organización y cuáles proceden de su energía comprada o de su cadena de valor.

Entender cada alcance ayuda a saber dónde actuar primero, qué datos recopilar y cómo convertir la medición en una estrategia real de reducción de emisiones.

Qué es la huella de carbono y por qué se divide en alcances

La huella de carbono de una organización mide las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su actividad. No se limita al CO2: normalmente se expresa en toneladas de CO2 equivalente, porque integra distintos gases con diferente potencial de calentamiento global.

El cálculo se divide en alcances para evitar duplicidades y ordenar las fuentes emisoras. Esta clasificación procede del GHG Protocol, una de las metodologías más utilizadas a nivel internacional para inventarios corporativos de gases de efecto invernadero. La norma ISO 14064-1, por su parte, establece requisitos para cuantificar y reportar emisiones y remociones de GEI a nivel de organización.

En la práctica, los alcances sirven para responder a tres preguntas:

  • ¿Qué emisiones genera directamente la empresa?
  • ¿Qué emisiones proceden de la energía que compra?
  • ¿Qué emisiones se producen fuera de la empresa, pero están vinculadas a su actividad?

Esta estructura facilita el diagnóstico. No tiene el mismo tratamiento una caldera de gas ubicada en la planta que la electricidad comprada a la red o el transporte de materias primas realizado por un tercero.

Qué son los alcances 1, 2 y 3 de la huella de carbono

Los alcances clasifican las emisiones según el grado de control que tiene la empresa sobre ellas. El alcance 1 de la huella de carbono recoge emisiones directas. El alcance 2 de la huella de carbono agrupa emisiones indirectas asociadas a energía adquirida. El alcance 3 de la huella de carbono incluye otras emisiones indirectas de la cadena de valor.

No todos los alcances tienen la misma dificultad de cálculo. Los alcances 1 y 2 suelen ser más accesibles porque dependen de datos internos: combustibles, consumos energéticos, facturas o contadores. Alcance 3 exige recopilar información de proveedores, transporte, compras, residuos, viajes, uso de productos o distribución, por lo que suele requerir más trabajo metodológico.

Alcance 1: emisiones directas

El alcance 1 incluye las emisiones que proceden de fuentes propiedad de la empresa o controladas por ella. Son emisiones directas porque se generan dentro de la actividad operativa de la organización.

En una empresa industrial, suelen aparecer en combustión de gas natural, gasóleo, GLP u otros combustibles usados en hornos, calderas, secaderos, cogeneraciones o vehículos propios. También pueden incluir fugas de gases refrigerantes en sistemas de climatización o frío industrial.

Por ejemplo, si una planta utiliza gas natural para generar calor de proceso, las emisiones derivadas de esa combustión forman parte del alcance 1. Lo mismo ocurre con una flota de camiones propia que consume gasóleo.

Alcance 2: emisiones indirectas por consumo energético

El alcance 2 incluye las emisiones indirectas asociadas a la electricidad, vapor, calor o frío comprados y consumidos por la empresa. La organización no emite esos gases físicamente en su instalación, pero su consumo energético provoca emisiones en el lugar donde se genera esa energía.

En España, el caso más habitual es la electricidad comprada a la red. Si una fábrica consume 5 GWh al año, este consumo tendrá una huella asociada en función del mix eléctrico o del factor de emisión aplicable, según la metodología utilizada.

Este alcance es clave para empresas con consumos eléctricos elevados. Reducirlo exige trabajar en eficiencia energética, autoconsumo, contratación de electricidad renovable, PPAs o garantías de origen bien gestionadas. Para ordenar esta mejora, muchas compañías implantan sistemas como la ISO 50001, centrada en la gestión energética y la mejora continua del desempeño energético.

Alcance 3: otras emisiones indirectas de la cadena de valor

El alcance 3 recoge el resto de emisiones indirectas que se producen como consecuencia de la actividad de la empresa, pero en fuentes que no son propiedad ni están bajo control directo de la organización.

Es el alcance más amplio y, a menudo, el más complejo. Puede incluir materias primas compradas, transporte de proveedores, distribución de productos, viajes de empresa, desplazamientos de empleados, residuos, uso de productos vendidos, inversiones, activos arrendados o fin de vida de los productos.

En una empresa industrial, el alcance 3 suele estar muy vinculado a la cadena de suministro. Por ejemplo, las emisiones incorporadas en acero, envases, componentes, productos químicos o servicios logísticos forman parte de este bloque. Por eso, calcularlo exige definir bien qué categorías son significativas y qué información es razonable solicitar.

Diferencias entre alcance 1, 2 y 3

La diferencia principal está en el origen de las emisiones y en el nivel de control de la empresa.

El alcance 1 depende de fuentes propias o controladas. La empresa actúa directamente sobre ellas: cambia combustible, sustituye equipos, mejora procesos o reduce fugas. El alcance 2 se asocia a la energía comprada; aquí la reducción viene por consumir menos electricidad, mejorar la eficiencia o contratar energía con menor factor de emisión. El alcance 3 se sitúa en la cadena de valor y requiere colaboración con proveedores, clientes y otros agentes.

También cambia la facilidad de medición. Los alcances 1 y 2 suelen apoyarse en facturas, lecturas de contador, datos de combustible o factores oficiales. Alcance 3 combina datos primarios, estimaciones, factores sectoriales y criterios de relevancia. No por ello debe ignorarse: en muchas organizaciones, representa la mayor parte de la huella.

Ejemplos prácticos de emisiones en cada alcance

Para visualizar mejor los alcances de la huella de carbono, veamos ejemplos habituales en una empresa industrial.

Alcance 1:

  • Gas natural consumido en calderas.
  • Combustible usado por vehículos propios.
  • Fugas de gases refrigerantes.
  • Combustión en hornos o secaderos.

Alcance 2:

  • Electricidad comprada a red.
  • Calor, vapor o frío adquiridos a terceros.
  • Consumo eléctrico de maquinaria, iluminación o climatización cuando la energía procede de compra externa.

Alcance 3:

  • Fabricación de materias primas compradas.
  • Transporte realizado por proveedores logísticos.
  • Gestión externa de residuos.
  • Viajes de empresa y desplazamientos de empleados.
  • Distribución y uso de productos vendidos.
  • Emisiones asociadas a bienes de equipo adquiridos.

Estos ejemplos no sustituyen a un análisis formal, pero ayudan a identificar dónde buscar datos y qué áreas internas deben implicarse: energía, compras, producción, logística, mantenimiento, finanzas y sostenibilidad.

Cómo calcular los alcances de la huella de carbono en una empresa

El cálculo debe empezar por una definición clara de límites. Primero, los límites organizativos: qué sociedades, centros, plantas o actividades entran en el inventario. Después, los límites operativos: qué fuentes de emisión se incluyen en cada alcance.

Una metodología habitual consiste en recopilar datos de actividad y multiplicarlos por factores de emisión adecuados. Por ejemplo, kWh de electricidad, Nm³ de gas natural, litros de gasóleo, kilos de refrigerante fugado, toneladas transportadas o euros gastados en determinadas categorías, según el nivel de precisión disponible.

El proceso suele seguir esta secuencia:

  • Definir alcance organizativo y periodo de cálculo.
  • Identificar fuentes emisoras por alcance.
  • Recopilar datos de consumo, actividad o compras.
  • Aplicar factores de emisión reconocidos.
  • Revisar calidad del dato y supuestos utilizados.
  • Elaborar resultados, indicadores e informes.
  • Verificar o certificar si la empresa lo necesita.

Si la organización quiere registrar o certificar su cálculo, conviene preparar la información desde el inicio con trazabilidad documental. Además, antes de definir el alcance del proyecto, es recomendable revisar qué empresas están obligadas a calcular la huella de carbono y qué requisitos pueden aplicar según su actividad, tamaño o exigencias de clientes.

Qué alcance suele generar más emisiones en las organizaciones

No existe una respuesta única. Depende del sector, del modelo de negocio, del uso de energía, de la cadena de suministro y de los productos vendidos.

En una industria con combustión intensiva, el alcance 1 puede tener un peso elevado. En una empresa con gran consumo eléctrico, el alcance 2 será muy significativo, aunque su peso variará según el origen de la energía. En compañías con mucha compra de materiales, logística, distribución o productos complejos, el alcance 3 puede concentrar la mayor parte de las emisiones.

Aun así, en muchas organizaciones el alcance 3 suele ser el más voluminoso por la amplitud de categorías que incluye. El reto es que no siempre es el más fácil de medir ni el más controlable a corto plazo. Por eso se recomienda abordarlo de forma progresiva: empezar por las categorías más materiales, mejorar la calidad del dato año a año y colaborar con proveedores destacados.

Cómo ayuda una estrategia energética y ESG a reducir emisiones

Medir la huella de carbono no sirve de mucho si no se transforma en decisiones. Una estrategia energética y ESG ayuda a traducir los resultados en acciones concretas, responsables definidos e indicadores de seguimiento.

En empresas industriales, la energía suele ser uno de los primeros focos de actuación. Mejorar rendimientos, reducir consumos residuales, optimizar potencias, revisar curvas de carga o implantar autoconsumo ayuda a disminuir emisiones y costes. Aquí la diferencia entre ISO 14001 e ISO 50001 resulta útil: la primera se centra en gestión ambiental general; la segunda trabaja específicamente el desempeño energético.

La estrategia ESG amplía el enfoque. No solo mira las emisiones propias, sino la cadena de suministro, la gobernanza del dato, los riesgos climáticos y la relación con clientes o inversores. Para que funcione, debe apoyarse en datos consistentes, objetivos realistas y una hoja de ruta de reducción.

Caso práctico: análisis de alcances en una empresa industrial

Imaginemos una empresa agroalimentaria con una planta productiva, flota comercial propia, consumo eléctrico elevado, calderas de gas natural y transporte externo para distribuir producto terminado.

En el alcance 1 aparecerían las emisiones de gas natural de las calderas, los combustibles de los vehículos propios y posibles fugas de refrigerantes en cámaras de frío. El equipo de mantenimiento y energía tendría un papel clave para recopilar consumos, revisar equipos y detectar oportunidades de reducción.

En el alcance 2 se incluiría la electricidad comprada para maquinaria, frío industrial, iluminación, bombeos y climatización. A partir de ahí, la empresa podría analizar medidas de eficiencia, autoconsumo fotovoltaico o contratación renovable para reducir la huella asociada a su suministro eléctrico.

En el alcance 3 entrarían materias primas, envases, transporte subcontratado, residuos gestionados por terceros, viajes, desplazamientos de empleados y uso o fin de vida de algunos productos, si aplica. Este bloque requeriría implicar a compras, logística, calidad y sostenibilidad.

Tras el análisis, la compañía podría priorizar tres líneas: reducir consumo térmico en calderas, optimizar electricidad con monitorización y trabajar con proveedores logísticos para mejorar datos y reducir emisiones de transporte. Así, la huella dejaría de ser un informe estático y se convertiría en una herramienta de gestión.

En Enerjoin ayudamos a empresas industriales a calcular su huella de carbono, interpretar sus resultados y convertirlos en medidas concretas de eficiencia energética, reducción de emisiones y mejora continua. Si quieres conocer qué alcances tienen más peso en tu organización y cómo empezar a reducirlos, podemos acompañarte desde el diagnóstico inicial hasta la implantación de una estrategia energética y climática medible.

Preguntas frecuentes

El alcance 1 recoge emisiones directas de fuentes propias o controladas por la empresa. El alcance 2 incluye emisiones indirectas de la energía comprada. El alcance 3 agrupa otras emisiones indirectas de la cadena de valor, como proveedores, transporte, residuos o uso de productos vendidos.

Se consideran de alcance 3 las emisiones indirectas que no pertenecen al alcance 2 y que se producen fuera del control directo de la empresa. Incluyen compras, transporte, distribución, residuos, viajes, desplazamientos de empleados, bienes de equipo, uso de productos vendidos y fin de vida, entre otras categorías.

Depende de la normativa aplicable, el tamaño de la empresa, el marco de reporte y las exigencias de clientes o inversores. En muchos casos se empieza por alcance 1 y 2, y el alcance 3 se incorpora de forma progresiva según relevancia y disponibilidad de datos. 

Se calcula identificando fuentes de emisión, recopilando datos de actividad y aplicando factores de emisión reconocidos. El resultado se expresa normalmente en toneladas de CO2 equivalente. Para que el cálculo sea fiable, hay que definir límites organizativos, periodo de análisis, metodología y calidad del dato.

A nivel metodológico, las referencias más utilizadas son GHG Protocol e ISO 14064-1. En España, el MITECO dispone de guías y un registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción. Además, determinadas empresas están afectadas por obligaciones de información en sostenibilidad derivadas de la normativa europea.

Existen calculadoras oficiales, hojas de cálculo con factores de emisión, software especializado de sostenibilidad, plataformas ESG y sistemas de monitorización energética. La herramienta adecuada depende del tamaño de la empresa, el número de centros, el nivel de detalle requerido y la necesidad de verificación externa.

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